Cada verano, los chiles en nogada regresan a las mesas mexicanas para recordar que la gastronomía también cuenta historias. Más allá de su sabor y colorido, este platillo es parte de una tradición que ha trascendido por más de dos siglos.
Con la llegada de julio comienza una de las temporadas más esperadas por los amantes de la cocina mexicana: la de los chiles en nogada. Restaurantes, cocineras tradicionales y familias comienzan a preparar esta receta que combina ingredientes de temporada con una historia que, hasta hoy, sigue despertando gran interés.
¡Ya arrancó la temporada de chiles en nogada! 😍
— Webcams de México (@webcamsdemexico) July 11, 2026
Es momento de viajar con el sabor de México y disfrutar una de las tradiciones gastronómicas más esperadas del año. 🍽️
Desde #Puebla hasta tu mesa, este platillo lleno de historia, colores y sabores nos recuerda lo increíble que… pic.twitter.com/eAFj6a1NKg
La versión más difundida señala que el platillo fue creado en 1821 por las monjas agustinas del convento de Santa Mónica, en la ciudad de Puebla. De acuerdo con la tradición, las religiosas elaboraron la receta para agasajar a Agustín de Iturbide tras la firma de los Tratados de Córdoba, utilizando productos de la región y decorando el platillo con los colores del Ejército Trigarante: verde, blanco y rojo.
Sin embargo, algunos investigadores consideran que esta historia forma parte de la tradición popular, ya que no existen documentos históricos que la confirmen plenamente. Lo que sí está documentado es que durante el siglo XIX comenzaron a aparecer recetas de chiles en nogada en distintos recetarios mexicanos, lo que demuestra que el platillo ya formaba parte de la cocina nacional.
Uno de los principales atractivos de esta preparación es el equilibrio entre sabores. El chile poblano se rellena con un picadillo elaborado con carne de res y cerdo, mezclado con frutas de temporada como manzana, pera y durazno. Posteriormente se cubre con una cremosa nogada elaborada con nuez de Castilla y se decora con granada y perejil, creando la imagen que lo ha convertido en un símbolo gastronómico de México.
La temporada para disfrutar este platillo es limitada. La razón es sencilla: tanto la nuez de Castilla como la granada y varias de las frutas utilizadas alcanzan su mejor momento entre julio y septiembre, por lo que la receta conserva un fuerte vínculo con los ciclos agrícolas.
Actualmente, los chiles en nogada representan mucho más que una receta tradicional. Son un atractivo turístico, impulsan la economía de productores agrícolas y cocineras tradicionales, y forman parte de la identidad culinaria de México. Cada año, miles de personas viajan a Puebla y a otros estados para degustarlos durante su breve temporada.
Ya sea capeado o sin capear, siguiendo una receta familiar o una versión contemporánea, el chile en nogada continúa siendo uno de los grandes protagonistas de la cocina mexicana. Un platillo que demuestra que la historia también puede disfrutarse a través del sabor.





